Capitalismo versus cambio climático. Reseña sobre el libro de Naomi Klein (Política Exterior)

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Política Exterior ha publicado en su número de mayo, 2015, mi reseña sobre el libro de Naomi Klein .

“El Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) presentó en 1990 su primer informe alertando a los gobiernos y a la opinión pública sobre la importancia del cambio climático. Dos años más tarde la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro aprobó el Convenio Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático. A partir de la ratificación en 1994 del mencionado Convenio el tema se adentró en un campo de minas político y el proceso de negociaciones internacionales entre los gobiernos se estancó. A la hora de la verdad Estados Unidos se desentendió del tema dando pie a que las economías emergentes (en especial China) se orientasen hacia una combustión masiva de energías fósiles. En consecuencia, el problema de las emisiones lejos de reconducirse se ha agravado: entre 1990 y 2012 las emisiones mundiales han aumentado un 40 por cien. Sin embargo, esas emisiones no se deben a que haya existido una estrategia neoliberal en guerra contra el clima. Un análisis más preciso y riguroso del proceso de estos 25 años identifica diferentes actitudes y trayectorias muy diferentes por parte de las mayores economías. El no reconocerlo ni analizarlo es un sesgo importante en la argumentación de la periodista canadiense y líder intelectual de los movimientos contra la globalización, Naomi Klein.

Es sorprendente que en las 572 páginas de su apasionado ensayo (Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima (Paidos)) no se mencione ni una sola vez la posición de la Unión Europea. No ha sido un descuido. Si se le otorga a Europa la relevancia que merece en este ámbito, la lógica argumentativa y la tesis central del trabajo – el capitalismo está en guerra con el clima de la Tierra– se desmoronan. Lo que queda es un alegato ideológico contra la economía capitalista de libre mercado, el comercio internacional y, por supuesto, las energías fósiles. Klein, quien reconoce haber descubierto la gravedad del problema hace apenas seis años, construye su argumentación generalizando la experiencia (nefasta) de los Estados Unidos. Al hacerlo confunde la parte con el todo. Las trayectorias de la Unión Europea, la mayor economía del mundo, y de China, el mayor emisor del planeta, no encajan en su relato”.

La reseña completa la puedes leer aquí.