LOS LÍMITES ECOLÓGICOS DE LA TIERRA (Publicado en la revista de pensamiento y cultura Grand Place)

Los seres humanos y el mundo de la naturaleza se encuentran en una trayectoria de colisión. Las actividades humanas están infligiendo un daño severo y a menudo irreversible al medio ambiente y a los recursos naturales. […] Se precisan, en consecuencia, cambios urgentes si queremos evitar la colisión a la que nos conduce nuestra actual trayectoria.

Unión de Científicos, Aviso a la humanidad por parte de la comunidad científica mundial[1]

La Tierra es nuestra casa común

La Tierra es nuestra casa común

Trayectoria de colisión

La actual trayectoria de la especie humana es de abierta colisión con la biosfera. La actual relación de Homo sapiens con el sistema Tierra[2] está generando un proceso de desestabilización que en términos ecológicos está ocurriendo de manera muy rápida. Desde la revolución industrial y con una fuerte aceleración a partir de la segunda mitad del pasado siglo XX, la humanidad se ha adentrado en un intenso proceso de crecimiento demográfico, económico y tecnológico cuyas presiones e impactos ambientales están desestabilizando importantes sistemas de soporte de la biosfera –en especial el clima, la diversidad biológica y la salud de los océanos–, ocasionando una crisis ambiental de carácter sistémico.

El químico y premio Nobel Paul J. Crutzen ha defendido que la revolución industrial señala el final de la era geológica del Pleistoceno y el inicio del Antropoceno, era caracterizada por la influencia decisiva de los seres humanos en los procesos naturales que tienen lugar en la Tierra. Desde comienzos del presente siglo XXI, el concepto Antropoceno se ha incorporado a la literatura científica como expresión del grado de cambio ambiental provocado por los humanos en nuestro planeta. Su posible definición y aceptación formal se ha convertido en una cuestión muy importante en las Ciencias de la Tierra.

La Tierra ha conocido numerosos cambios ambientales a lo largo de los últimos doce mil años. Sin embargo, en ese período las condiciones generales han permanecido relativamente estables y la humanidad ha podido progresar en un entorno favorable. La revolución industrial iniciada hace 250 años en Europa señala un punto de ruptura. La mencionada revolución industrial activó una serie de fuerzas motrices – intenso crecimiento económico, explosión de la demografía humana, utilización masiva de combustibles fósiles, acelerada transformación tecnológica- cuyas presiones e impactos han provocado importantes problemas ambientales, no ya en el ámbito local o regional como en el pasado, sino de alcance global. Por supuesto, se siguen produciendo impactos ambientales graves de alcance regional. La muerte biológica del mar Aral en Asia Central, la destrucción de las selvas tropicales en Indonesia, el colapso de las pesquerías del bacalao en el Atlántico Norte, la desaparición de los glaciares andinos, el agotamiento del acuífero de las Grandes Llanuras en Estados Unidos, la zona de sequía permanente en el noroeste de China, son algunos ejemplos.

En el nivel más profundo de análisis, la desestabilización de los sistemas de soporte de la biosfera es el resultado del impacto provocado por el proceso de expansión y dominio sobre la naturaleza que Homo sapiens puso en marcha hace sesenta mil años, cuando abandonó su hogar africano y se lanzó a la conquista y ocupación de todos los continentes, ecosistemas y entornos naturales. Ese proceso se ha mantenido hasta el presente sin interrupción. Las fuerzas básicas de supervivencia y reproducción que actuaban entonces en sus individuos, continúan haciéndolo en la actualidad. Como tendencia de fondo sigue predominando una relación de colonización del medio natural caracterizada por la apropiación agresiva y depredadora del entorno, la transformación altamente desordenada y entrópica del mismo, orientada hacia una maximización de la satisfacción individual en el corto plazo, independiente de las consecuencias que ello origine en el largo plazo para las siguientes generaciones y para el resto del ecosistema. Esta es la razón por la que la crisis climática-ambiental global en la que nos hemos adentrado ha de entenderse, en primer lugar, como una crisis ecológica. Aquella especie, Homo sapiens, que, persiguiendo a las manadas de caza, abandonó su cuna africana hace sesenta mil años; que, organizada en grupos de cazadores-recolectores, protagonizó un periplo épico de dispersión y descubrimiento que le permitió colonizar todos los continentes; aquella especie que creó formidables civilizaciones y culturas, se ha convertido en una fuerza ecológica de alcance planetario. Su capacidad de transformación del medio natural es tan abrumadora y su población tan numerosa (7300 millones en 2016 y se encamina hacia los 9600 a mediados de este siglo) que su trayectoria ha comenzado a colisionar con el tejido de la biosfera[3].

Ante este diagnóstico surge una pregunta inevitable: ¿Cómo es posible que el desarrollo económico haya desencadenado una crisis climática-ambiental de carácter sistémico? La respuesta en el fondo es sencilla: la salud ambiental de la biosfera no ha formado parte de la ecuación del crecimiento económico. El crecimiento, sin adjetivos, ha estado en el núcleo del pensamiento económico desde que la Economía quedó configurada como ciencia social con el trabajo pionero de Adam Smith, La riqueza de las naciones (2010). En las tres últimas décadas con la formulación del concepto “desarrollo sostenible” se ha tratado de reconducir la situación, si bien con escasos resultados. Las respuestas a los problemas ambientales de alcance global no han funcionado de forma satisfactoria porque se han abordado desde un marco de referencia que ha dejado de lado las fuerzas motrices. Implícita o explícitamente, se han enfocado los problemas como si fuesen meros desajustes en el modelo de desarrollo que se pueden corregir con arreglos menores desde la economía, la tecnología y la legislación. Las respuestas se han dirigido a reducir en el margen las presiones o los impactos, es decir los síntomas, evitando afrontar las causas. No ha existido voluntad política ni demanda social suficiente como para analizar con mirada crítica las fuerzas motrices. Esa mirada hubiese afectado a cuestiones sensibles del sistema socio-económico como el crecimiento demográfico, la orientación absoluta hacia el incremento del producto interior bruto (PIB) o el sistema energético basado en combustibles fósiles. En definitiva, se ha abordado como un problema de gestión lo que es una desestabilización ambiental de carácter sistémico.

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Crisis climática-ambiental. La hora de la responsabilidad (Galaxia Gutenberg, 2016)

Libro y fondo de pantalla

 Nota de prensa enviada por la editorial Galaxia Gutenberg para la presentación de mi libro

Antxon Olabe presenta reflexiones y propuestas que contribuyen a reconducir la situación de la crisis climática en varios niveles complementarios, analizando la relación entre el hombre y la naturaleza hasta la época actual, planteando una convergencia necesaria entre Economía y Ecología científica, y reflexionando sobre las formas de detener el cambio climático que el crecimiento demográfico, económico y tecnológico del hombre está causando.

La Tierra es el lugar del cosmos en el que se originó hace 3.800 millones de años el más singular de los fenómenos conocidos del universo, la vida. Y en ella apareció Homo sapiens, cuyo destino evolutivo vendría marcado por su extraordinaria especialización hacia la inteligencia. Pero la actual relación de la especie humana con su planeta está generando, en términos ecológicos, un rápido proceso de desestabilización. Esta desestabilización se manifiesta sobre todo en el clima, con nefastas consecuencias para todo el planeta y sus habitantes. En el ensayo Crisis climática-ambiental se plantean ideas y reflexiones para encarar el problema a través de un acercamiento holístico e integral al diagnóstico y a parte de la solución.

Opiniones sobre el libro:

  • “Antxon Olabe ha conseguido un ensayo que es científicamente sólido y además ameno. Uno de los puntos fuertes de este libro es que su temática -cómo el hombre ha ido desestabilizando peligrosamente los equilibrios de nuestro planeta y qué hacer para revertirlo- es, sin duda, unos de los temas decisivos de nuestro tiempo”.

Mikel González-Eguino. Ingeniero-Economista. Investigador del Basque Center for Climate Change.

  • “Las relaciones internacionales, la sociología, la filosofía, el Derecho, la política, los juegos entrecruzados de intereses en presencia…esta suma de enfoques sabiamente articulados otorgan al texto un valor añadido, porque orienta al lector, con un hilo conductor imperceptible pero muy bien trabajado, a entender que nada ocurre por casualidad. Se disfruta y se aprende con su lectura”.

Juan Jose Álvarez Rubio. Catedrático de Derecho Internacional Privado. Secretario General de GLOBERNANCE (Instituto de Gobernanza Democrática).

  • “Un libro con una más que necesaria visión holística, inspirador, con un buen análisis de causalidad, que aporta soluciones para afrontar con éxito y esperanza la crisis ambiental y que, sobre todo, incita a la acción de la ciudadanía empoderándola como elemento y motor esencial para la transformación. Estamos a tiempo y existen soluciones”.

Mario Rodríguez. Director ejecutivo de Greenpeace España.

  • “Considero que es un libro de gran altura científica sobre un tema de enorme actualidad, por lo que estoy convencido de que tendrá amplia resonancia tanto entre el público especializado como para el público en general”.

Daniel Innerarity. Catedrático de Filosofía. Director de GLOBERNANCE (Instituto de Gobernanza Democrática).

 

 

EL CAMBIO CLIMÁTICO ES EL DESAFÍO QUE DEFINIRÁ EL SIGLO XXI (Publico.es)

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Entrevista publicada por el Asombrario, suplemento de cultura y medio ambiente del diario digital Publico.es, el 7 de abril, 2016.

“Hay libros recomendables y libros de lectura necesaria. Entre estos últimos figura ‘Crisis climática-ambiental. La hora de la responsabilidad’, del economista ambiental Antxon Olabe, publicado recientemente por Galaxia Gutenberg. Le entrevistamos para ‘El Asombrario Recicla’, y se muestra contundente al sostener afirmaciones como éstas: “No podemos permitir que nuestros hijos y nietos hereden un mundo climática y ambientalmente devastado. Nuestro sentido moral se ha de rebelar como lo hicieron nuestros padres contra la tiranía y la esclavitud, contra el totalitarismo y por la democracia. Ese es el legado, la tradición a la que pertenecemos”. Entrevistamos a uno de los máximos expertos españoles sobre cambio climático: Antxon Olabe, heredero de la exquisita tradición científica anglosajona, que combina el rigor y la divulgación de los conocimientos. Olabe asesora a varias instituciones internacionales y colabora con diversos medios de comunicación, además de mantener el blog ambiental Punto de inflexión. En Crisis climática-ambiental. La hora de la responsabilidad, un ensayo apto para todo tipo de lectores, Olabe maneja múltiples disciplinas para analizar y proponer soluciones globales al cambio climático, quizá la mayor amenaza a la que se enfrenta hoy la Humanidad, y a la que esta sección no podía dejar de atender”.

La entrevista la puedes leer aquí

El histórico alegato de Francisco (El País)

Francisco

Publicado en el diario El País el 27 de agosto, 2015.

“La encíclica del papa Francisco Laudato si ha supuesto un hito en la conversación global sobre la situación ambiental de nuestro mundo. Tras el documento de Bergoglio nada será igual en la mirada de la comunidad católica hacia la custodia de la naturaleza. El texto ha hecho historia por razones que van más allá de su importante repercusión en el actual debate sobre el cambio climático. El que el máximo responsable de una tradición religiosa milenaria en la que se reconocen cientos de millones de personas haga una apelación expresa a sus fieles, en el marco de un documento formal del más alto rango, a una profunda conversión ecológica es algo inaudito, por mucho que algunas voces insistan en la continuidad de esa enseñanza respecto a las impartidas por papas anteriores.

Bergoglio ha escrito un texto de hondo contenido espiritual, político, ecológico y social, en el que el compromiso con los más vulnerables y desfavorecidos de la Tierra cruza transversalmente todo el documento. Mi intuición es que su repercusión perdurará a lo largo de los próximos años contribuyendo a alimentar los necesarios debates sobre la reconducción de la crisis ambiental, el problema de la pobreza extrema y la desigualdad Norte-Sur. Es también un escrito de rica urdimbre intelectual en la mejor tradición de la Compañía de Jesús. El jesuita argentino Bergoglio ha presentado un diagnóstico implacable sobre la crisis ambiental y ha tenido el acierto de situar el problema del cambio climático en ese marco más amplio, incorporando a su reflexión otros temas cruciales como la pérdida de diversidad biológica, la escasez de agua potable o la degradación de los océanos. En ese sentido, estamos ante un diagnóstico alineado con los informes más serios de las instituciones internacionales de referencia…”

Puedes leer el artículo completo aquí.

 

Vídeo de presentación de mi libro Crisis climática-ambiental. La hora de la responsabilidad

Biodiversidad (2)

http://www.diariovasco.com/videos/sociedad/201501/08/entrevista-antxon-olabe-3977957132001-mm.html

Vídeo de cinco minutos grabado por el periódico Diario Vasco en el que presento mi reciente libro Crisis climática-ambiental. La hora de la responsabilidad (Galaxia Gutenberg, 2016).

El Memorando de Estocolmo. Simposio de Premios Nóbel por la Sostenibilidad

abuelo árbol

El sistema Tierra es complejo. Hay muchos aspectos que todavía no comprendemos. Sin embargo, somos la primera  generación con la percepción de los nuevos riesgos globales a los
que la humanidad se enfrenta.  Afrontamos la evidencia de que nuestro progreso como especie dominante ha ocurrido a un costo muy elevado. Los patrones insostenibles de producción, consumo y crecimiento  demográfico constituyen un desafío a la resistencia del planeta
para soportar la actividad humana. Al mismo tiempo, las  desigualdades entre las sociedades y dentro de las mismas  siguen siendo altas, dejando a miles de millones de personas con
necesidades humanas básicas insatisfechas y con desproporcionada  vulnerabilidad a los cambios ambientales globales.

Esta situación nos preocupa profundamente. Como miembros  del tercer Simposio de Ganadores del Premio Nobel hacemos un llamado a todos los líderes del siglo XXI para ejercer una   responsabilidad colectiva de administración planetaria. Esto significa  sentar las bases para una civilización global sostenible y equitativa en  la que toda la comunidad de la Tierra sea segura y próspera. Sigue leyendo